Ahora que quedan pocos días para despedir una de las estaciones más esperadas como es el verano, no podemos dejar pasar la oportunidad de hablar de cómo afectan los cambios de estación a nuestros peludos.
El otoño nos saluda eufórico esperando su relevo, y se presenta como siempre con menos horas de luz solar, un elegante frío en la mañana y abrumador calor a la tarde además de venir acompañado por un aumento de humedad en el ambiente.
Por no hablar del otoño en Sevilla, donde está ubicada Rehabilitaria, que dura entre 1 hora y 1 día, pasando de los 50º a los 18º en pocas horas dejándonos a todos desubicados.
Todo esto provoca el pánico en los centros de rehabilitación, no podemos mentir, en los que empezamos a recibir un sinfín de llamadas y la agenda echa humo por las numerosas recaídas de nuestros pacientes.
Pero esto, ¿a qué se debe? ¿podemos evitar o reducir el impacto del cambio de estación? De eso, te hablamos más tarde.
Si nos paramos a pensar (cosa que deberíamos hacer siempre), el cambio de estación afecta realmente a todos los animales modificando sus estrategias para su supervivencia, como es la migración en las aves y mariposas, que se desplazan miles de kilómetros a regiones más cálidas y con mayor disponibilidad de alimentos para poder reproducirse; o la hibernación en osos y roedores, que entran en estado de letargo para sobrevivir cuando el alimento es escaso y el frío es intenso; o los cambios en el pelaje o plumaje de muchos animales, que desarrollan una capa más densa de pelo o aumentan sus reservas grasas para protegerse de las temperaturas.
Pues bien, como podréis intuir, los perros y los gatos no quedan exentos de estos cambios, pero ¿queréis saber cómo se adaptan al otoño?
- Cambio de pelaje
Durante esta estación, perros y gatos mudan su pelaje en un proceso crucial de preparación para el invierno.
Los perros cambian su pelaje estivo, más ligero, por uno más grueso que los protege del frío. Esto lo traducimos en que vemos una mayor caída de pelo en casa por lo que cepillarlo regularmente, facilita la tarea.
Los gatos también mudarán su pelaje en otoño, aunque menos que los perros, exceptuando aquellos outdoor en los que el cambio es más evidente. Cepillarlos les ayuda a prevenir bolas de pelo tan propensas a crear fecalomas y por tanto, posibles visitas de urgencia a centros veterinarios.
- Cambios en el comportamiento
La reducción de la luz y las temperaturas más bajas afectan su nivel de actividad.
Con días más cortos y fríos, es común que nuestros amigos de 4 patas sean menos activos, pidiendo así paseos más cortos los perros de edades más avanzadas o patológicos o mostrando mayor necesidad de dormir como es el caso de los gatos.
Además, cambiaran de zona preferida de la casa buscando aquellas más cálidas para descansar, posiblemente cercanos a fuentes de calor.
- Aumento del apetito
Después del verano sofocante en el que los animales disminuyen la ingesta, con la llegada del otoño nuestros bichos pueden aumentar su apetito, preparando así su reserva grasa para el invierno, tal y como lo hacen otros animales en la naturaleza.
Ahora bien, la parte más importante de esta entrada del blog viene ahora, ya que este cambio también trae problemas de salud o recidivas en patologías, y de esto nosotras, sabemos mucho:
Acompañando al aumento de apetito y a la disminución de actividad debido al frío, nos encontramos como consecuencia el aumento de peso. Como hemos comentado en otras ocasiones, la obesidad es un factor perjudicial en pacientes con problemas articulares o problemas neurológicos ya que el exceso de peso no solo favorece el estrés articular, si no que provoca procesos inflamatorios que empeoran gravemente la patología de nuestro animal. Mantenerlos en una condición corporal sana es realmente importante en esta época del año, por lo que debemos prestar mayor atención a las porciones diarias teniendo en cuenta el nivel de ejercicio.
Es muy importante también entender que el frío y la humedad afectan también a nuestros animales, y sobre todo a aquellos que padecen patologías que afectan al aparato músculo-esquelético o los llamados geriátricos. Para ello, será importante llevar a cabo varias cosas:
- Eleva su zona de descanso o aíslala del suelo: Tener camas de tejidos no aislantes apoyadas directamente en la superficie de casa ayuda a aumentar la humedad en la zona de descanso. Lleva a cabo alguna de estas dos cosas.
- Usa camas de materiales que mantengan el calor articular. Hoy en día hay una gran grama en el mercado como son aquellas fabricadas con partículas cerámicas Welltex, o las de material viscoelástico que aumentan la temperatura en las zonas de apoyo y, por tanto, favorecen la circulación y por lo tanto el descanso.
- Órtesis: mantén las articulaciones a una temperatura adecuada mediante el uso de órtesis de neopreno de alta resistencia dinámica en los paseos. Evitarás el dolor que provoca el cambio de temperatura en las mismas.
- Termoterapia: Tanto después de los paseos como de manera regular, puedes usar fuentes de calor externo (bajo supervisión de un veterinario) favoreciendo la circulación y por tanto el aporte de oxigeno tanto en los músculos como en los huesos, evitando rigidez después de su descanso.
- Acompaña los paseos con abrigos térmicos e impermeables: sabemos que no son baratos, pero son ligeros, mantienen la temperatura y asilan…son perfectos.
- Mantén a tu animal seco: No dejes que permanezca mojado. Usa toallas o secador en movimiento si te lo permite. Sobre todo en las articulaciones y columna.
- Actividad física: Muy pero que muy importante. No permitas que tu animal duerma durante todo el día. Haz que se mueva, ya sea con juguetes (adaptados a sus necesidades) o con paseos en las horas más cálidas. Existe una relación cíclica entre reducir la movilidad, el dolor y el consiguiente miedo al movimiento que no hay que permitir que se desarrolle.
Y por último y realmente fundamental, pide asesoramiento profesional a veterinarios especializados en rehabilitación. Te ayudaremos de manera personalizada a proteger a tu animal frente al cambio de estación, aliviando el dolor y mejorando su bienestar.